martes, 18 de agosto de 2015

ENTREVISTA A MARIO SHLUFMAN

Hacía tiempo que quería sentarme a hablar mano a mano con Mario Shlufman, un músico que viene tocando desde hace muchísimos años, de esos que tienen mil historias para contar. Y como justamente son esas anécdotas las que nos sirven para ir conociendo cómo se gesto la movida en el interior de la Provincia, aproveché luego del recital de 3 de Blues en el Casino de Eldorado, cuando recién terminaban de tocar (Mario estaba enojado porque quería seguir tocando), y salió lo que sigue.




Cuándo comenzás a tocar?
Mi historia con el rock comienza casi con la historia del rock en el país, allá en Buenos Aires, o sea, yo te puedo decir "Yo estuve ahí" en muchos lugares... Lo ví a Manal, lo ví a Almendra, lo vi a Vox Dei... Tenía una banda en el secundario, con la que podríamos haber llegado, pintaba, pero qué sé yo... Yo estudié batería con el timbalista del Colón, era una época que pintaba, era el 70'... Y bueno, yo tocaba y también seguía a las bandas, estaba Pescado Rabioso, Alma y Vida, Arco Iris de Gustavo Santaolalla, Los Jaivas de Chile... Yo estve en el Velódromo, en el primer B.A.Rock, donde tocaban Pedro y Pablo, Billy Bond, la Pesada del Rock... estuve en ese recital famoso de Billy Bond cuando dice "Rompan todo" y se armó el quilombo, tuvimos que salir rajando, con la policía afuera, todo...y bueno, es el historial de lo que a uno le tocó vivir...
Y así empezamos tocando con lo que había, todo instrumentos nacionales, porque importados no había, la banda se llamaba Sol Naciente, tocábamos en fiestas, lo que saliera, siempre estudiando, con mi profesión pero la música a la par.

Y cómo llegás a Misiones?
Me tocó hacer el servicio Militar, y me mandaron con destino Misiones. Me tocó Iguazú, Compañía de Ingenieros, y cuando terminé me quedé, justo conseguí trabajo con mi profesión, yo soy Bioquímico, y me quedé. Era en el 81', por ahí. Ahí lo conocí a Polo, de Polo's Rock, Polo Peralta, un tipo que la tiene clara y viene peleando desde hace años en la música... Con él tocamos bastante, después se fue a Posadas.

Cómo era la movida en esos años?
Mirá, aunque no creas, venían muchas bandas, Pedro y Pablo vino a Eldorado, sería... no sé, 1983 por ahí. Tocó en la Unión Cultural, en el km 11. Otras bandas también vinieron, Alma y Vida... Después se hacían grandes festivales, en Montecarlo me acuerdo uno, en el Polideportivo, en la Plaza de Esperanza, en el Teatro de Wanda que ya no existe más.  Tengo algunas filmaciones por algún lado, después te las paso.

Y después de tocar con Polo, cómo siguió la historia?
Y bueno, siempre armando bandas en Esperanza, lo conocí al doctor Baffle, y armamos La Clínica...Con Baffle tocábamos de todo un poco, cada uno tenía un gusto, y por ejemplo, había rock, algo de Metal, aunque de Metallica no pasábamos... algo de rock Nacional, Vox Dei por ejemplo, también Barón Rojo, los españoles. Una noche juntábamos tres bandas y tocábamos, estaba un grupo que hacía Nirvana, era un trío (Kintorgasmo), después estaba Catorce Bis, que ahí tocaba Corea, pero por ahí de acuerdo a quién estuviera en la Secretaría de Cultura había más o menos movimiento, si era más afín a la música o no, le daba más manija.

¿Y después de tocar con el Baffle? 
Tacumbú
Y bueno, después de eso hubo como una especie de paréntesis, que no tuve ninguna banda...Había una casa, un lugar que se llamaba El Galpón... era un lugar que habían hecho dos chicas con la intención que sea un lugar así, cultural, de Rock, de Blues... como el Kuarahy de acá, pero organizado de otra manera... ahí íbamos, los rockeros, nos juntábamos a escuchar música, a tocar, había una batería, bueno, y hacíamos algo, pero tipo zapada, tipo Jam Session, no? los vecinos tiraban piedrazos al techo, y ahí nos conocimos con un muchacho, Morínigo, Román Morínigo, con él armamos una banda, que se llamaba Tacumbú Blues. Él era más ricotero, hacíamos blues y Redondos también, con esa banda tocamos en Hendrix, en Iguazú, tocamos en varios lugares, hasta que él se fué a Buenos Aires y se cortó. Él falleció, después, en un accidente, en Buenos Aires.
Después armamos otra, que se llamaba Delitro, con Fernando, y bueno, ahora armamos ésta.  

Estás cómodo ahora en 3 de Blues

Esta línea musical me gusta, el Blues, ya sea en castellano o en inglés... Y si, estamos bien, con ganas. Eso es lo más importante, porque el músico tiene que invertir para tocar, y entonces tenés que estar cómodo. Trato de invertir en mis instrumentos, tengo tres baterías, una Pearl, una de acrílico, argentina, y ésta... Ésta es americana, una reliquia, fui a ver a  mi hermana a Estados Unidos y la conseguí allá, es una Slingerland americana, de Chicago, de los años 70'. La tenía una persona en un garage y la conseguí a buen precio, está bien mantenida. Allá están en la onda Vintage, y reacondicionan bien los instrumentos, ésta tiene un lindo sonido, un sonido de madera noble, la Singerland es una batería que la usaban por ejemplo  Gene Krupa y Buddy Rich, es una batería especial para Jazz y Blues, por el sonido que tiene. Es rica en sonidos, rica en graves, sonidos profundos, es un buen instrumento artesanal, después vinieron los chinos e invadieron el mercado... 
Y tengo platillos que...los platillos merecen un párrafo aparte, son unos platos que me los compró mi viejo, en los 70's, se lo compró al baterista de Arco Iris, Droopy Gianello, que era importador de Zildjian. Todos los Arco Iris vendían instrumentos, tenían por la calle Venezuela el local. Cien dólares me acuerdo que los pagó, son unos Zildjian Thrash Ride, son una reliquia. Antes tenía una CAF, fabricación nacional. Antes era todo nacional. Después me compré una Pearl, busco las diferentes tonalidades.
Pero volviendo a lo de la banda, la verdad que tenía ganas de armar una banda así, establecida, con ensayos, que suene bien. Pero sobre todo que la pasemos bien, hay que agitar eso. Porque es una cuestión de respeto, del músico hacia el público, y del público hacia el músico. El músico tiene que acostumbrarse a respetar tocando a horario, tocando afinado, bien ensayado, y el público respeta al recibirte bien, dándose el tiempo para escuchar, pagando por ahí su entrada.