Ni la lluvia torrencial pudo evitar el lleno total de Quiroga Bar para recibir a la hija pródiga de la ciudad. Ya desde temprano la página del bar anunciaba que se agotaron las entradas anticipadas, mucha gente ocupando las mesas y el resto de pie, esperando para recibir a Corina Lawrence con su banda, esa gran revelación de la escena independiente a nivel nacional, surgida de Eldorado.
No es que fuera la primera vez que Corina tocara en la ciudad; en realidad, cada año viene en el verano y junto a sus amigos locales comandados por Coti Trevisan salen siempre a tocar. Pero es la primera vez que viene con un éxito consolidado, cuando las repercusiones que cosecha en Buenos Aires son bien conocidas acá, y con su banda estable de allá.
Ya había pasado la 01:00 cuando Rodolfo Jimi Mostazo subió al escenario para presentar a Corina. Atrás, los músicos comenzaban a tomar sus lugares y arrancaban con una larga intro psicodélica, que cuando apareció Corina en el el escenario (cabeza y torso enfundadas en una especie de bolsa negra) se transformó en "Amanezco Hoy". Esa funda formaba parte de una puesta en escena muy cuidada, dando un aura de misterio a su presentación. Con el correr de las canciones la dio vuelta, y se transformó en una especie de vestido con volados de colores, con una clara reminiscencia a la música del Caribe; todo esto, completando a un escenario adornado con grandes flores y posters del disco "Apurar la Primavera".


Pero a pesar de la laringitis, y de algún problema en el monitoreo, el recital fue de un brillo increíble. La banda es súper sólida, y Corina, ya sea sólo con su ukelele o acompañada de la banda, supo sacarle brillo a las canciones y hacer algo difícil; mantener a todo el público cautivo a lo largo de todo el show, sólo con canciones propias.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario